A y B
La persona más bondadosa de cuantas conozco; el corazón más grande. El amigo perfecto de mis amigos; la palabra acertada en cada momento. La confianza. La sensibilidad. Una forma parecida de sentir, de pensar, de actuar. Experiencias vitales muy parecidas, que nos acercan, pero entornos muy distintos, que nos alejan.... "El compañero ideal" racionalmente. Pero me tortura la ausencia de la chispa...
La chispa; la que no falta desde que vi aquellos otros ojos tristes; llenos de desamor. Una personalidad desconocida; una chapa y pintura de ensueño ocupada por no sé aún qué tipo de motor...Mi instinto de protección. Una ficción inventada a raíz de un rostro bonito y un corazón recién dañado. Un posible desengaño. El idealismo una vez más.
Un por fuera y un por dentro que de momento siguen sin lograr ir unidos. Que me atormentan, que me confunden...
Tan enamorada estoy del amor que ya no sé si tengo fuerzas para enamorarme de ellos...
Me agota no saber si mi confusión es a causa de que no son verdadero amor o a raíz de mis miedos, esos que no son conscientes, esos que condicionan mis actos y modelan mi vida a su antojo desde la distancia. Ese mecanismo de defensa que aún no he aprendido a controlar...
Se supone que el amor debería ser un sentimiento inconfundible...¿por qué entonces es todo tan confuso?...
Me volvió a envolver la desesperación del que espera. Y el paso del tiempo es a fin de cuentas lo único que sé que me queda...
Paciencia Nuria, paciencia.

Nuria dijo
Yo también creía que el amor era un sentimiento inconfundible. Pero como tú dices, todo es demasiado confuso.
Hablas de la chispa, de la ausencia de chispa en el caso de ese amigo maravilloso. Yo lo llamo magia, pero creo que nos referimos a lo mismo. Es la sensación de estar justo donde quieres estar, de sentirte con fuerzas para hacer cualquier cosa, porque él está a tu lado, y cada vez que le miras o te mira el mundo se para, y podrías morirte en ese mismo instante porque ya has alcanzado la máxima felicidad...
Igual he exagerado un poco, pero esa magia, que debe existir en una relación (al principio, en medio o al final, pero debe existir), es la que echamos tanto de menos cuando desaparece, o cuando no surge con la persona que creemos que debería surgir, o cuando aparece con la persona menos conveniente...
Qué difícil es todo esto, amiga. No sabes como comprendo tus dudas e incertidumbres. No te rindas, seguro que también encuentras tu camino. Por ahora parece que somos muchos los que aún andamos buscándolo y compartiendo vivencias por estas páginas.
Un abrazo
23 Julio 2006 | 06:48 PM